sábado, 22 de febrero de 2014

Las 22 leyes inmutables del marketing (Al Ries y Jack Trout)

¿Qué le llamó la atención del libro?
En primera medida la afirmación que en el marketing –una disciplina social- existen leyes –o al menos principios- que si se tienen en cuenta permitirán que una compañía al estar en “sintonía con las fuerzas fundamentales del mercado” tenga mayores probabilidades de sobrevivir y crecer que si no se tuvieran en cuenta. El concepto de ley –que es un “atributo” exclusivo de las ciencias naturales es un hecho particular de los principios especificados por Ries y Ttrout) y que además afirman inmutables. Adicionalmente muchas de estas leyes son condiciones estratégicas que muchas veces por ejemplo están en contradicción con la creencia “popular” de los empresarios o emprendedores, por ejemplo si se ocupa un segundo lugar en una categoría de productos (Ley de lo opuesto) la estrategia a seguir no es tratar de emular al líder, sino más bien descubrir su debilidad y presentarle a los clientes lo opuesto a lo que el líder generalmente es. En general todas las “leyes” descubren una serie de acciones que tradicionalmente chocan con la percepción ortodoxa de los mercadólogos o empresarios.

¿Por qué le llamó la atención?
Puesto que las leyes constituyen una guía (22 “mandamientos”) que si se tienen en cuenta le evitarán al empresario una serie de errores que financieramente le pueden llevar a la quiebra. El resultado del trabajo de Ries y Trout, compendio de más de 25 años de estudio del escenario empresarial para constatar lo que ha funcionado y no en el mercado. Esas verdades que han funcionado y que los autores llaman leyes son una guía provechosa hoy día, pero que indudablemente como están “en sintonía con alguna fuerza fundamental del mercado”, producto de una forma histórica de relacionarse materialmente los hombres, se convierte en una presunción llamar leyes inmutables a los principios; no quiero con lo anterior restar la validez de los principios en su practicidad para las condiciones sobre las cuales surgieron y que constituyen un compendio útil, producto de la evidencia empírica empresarial que los autores han recogido.  

¿Qué aprendió?
Que la sabiduría popular realmente descansa en el hecho de lo aprendido, es decir, si se tiene la certeza que lo que ha funcionado a través del tiempo en el campo empresarial es lo que puede llegar al éxito empresarial, no seamos tercos actuando de forma distinta a los principios que han garantizado el éxito, y además de ello no permitamos que nuestro ego –al alcanzar el éxito- nos desvíe de esos principios prácticos comprobados, porque a la largo ese ego “subido” nos lleva al fracaso. Si estamos en una categoría con un líder consolidado, y no ocupamos siquiera el tercer o cuarto puesto de participación de mercado, creemos un sub-categoría en donde seamos los primeros, creemos como diría Ch. Kim y R. Mauborgne nuestro propio océano azul.

¿Cómo  va a poner en práctica lo que aprendió, es decir, una vez leyó y aprendió algo cual es su plan de acción?
Cada uno de los principios para mi caso personal es un instructivo valioso a tener en cuenta en todo el proceso de creación de productos, desde su génesis que va desde la alineación con la estrategia de la compañía, hasta todos los beneficios adicionales que percibe el cliente al consumir el producto o servicio. por ejemplo la ley de la percepción me recalca que las características del producto en sí (aunque sean importantes), son insuficientes en la percepción que se hace el cliente del mismo; y aunque resulte simple y congruente de ver en la teoría, en la vida real de ciclo de vida de producto, en su fase de introducción –dependiendo naturalmente del sector- se pierde de vista en muchas ocasiones el enfoque para el éxito, gastándose mucho más recursos en “pequeñeces de diseño” que en lo fundamental, la mente de los consumidores.   


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