¿Qué le llamó la atención del libro?
En
primera medida la afirmación que en el marketing –una disciplina social-
existen leyes –o al menos principios- que si se tienen en cuenta permitirán que
una compañía al estar en “sintonía con las fuerzas fundamentales del mercado”
tenga mayores probabilidades de sobrevivir y crecer que si no se tuvieran en
cuenta. El concepto de ley –que es un “atributo” exclusivo de las ciencias
naturales es un hecho particular de los principios especificados por Ries y
Ttrout) y que además afirman inmutables. Adicionalmente muchas de estas leyes
son condiciones estratégicas que muchas veces por ejemplo están en
contradicción con la creencia “popular” de los empresarios o emprendedores, por
ejemplo si se ocupa un segundo lugar en una categoría de productos (Ley de lo
opuesto) la estrategia a seguir no es tratar de emular al líder, sino más bien
descubrir su debilidad y presentarle a los clientes lo opuesto a lo que el
líder generalmente es. En general todas las “leyes” descubren una serie de
acciones que tradicionalmente chocan con la percepción ortodoxa de los
mercadólogos o empresarios.
¿Por
qué le llamó la atención?
Puesto
que las leyes constituyen una guía (22 “mandamientos”) que si se tienen en
cuenta le evitarán al empresario una serie de errores que financieramente le
pueden llevar a la quiebra. El resultado del trabajo de Ries y Trout, compendio
de más de 25 años de estudio del escenario empresarial para constatar lo que ha
funcionado y no en el mercado. Esas verdades que han funcionado y que los
autores llaman leyes son una guía provechosa hoy día, pero que indudablemente
como están “en sintonía con alguna fuerza fundamental del mercado”, producto de
una forma histórica de relacionarse materialmente los hombres, se convierte en
una presunción llamar leyes inmutables a los principios; no quiero con lo
anterior restar la validez de los principios en su practicidad para las
condiciones sobre las cuales surgieron y que constituyen un compendio útil,
producto de la evidencia empírica empresarial que los autores han
recogido.
¿Qué
aprendió?
Que la
sabiduría popular realmente descansa en el hecho de lo aprendido, es decir, si
se tiene la certeza que lo que ha funcionado a través del tiempo en el campo
empresarial es lo que puede llegar al éxito empresarial, no seamos tercos
actuando de forma distinta a los principios que han garantizado el éxito, y
además de ello no permitamos que nuestro ego –al alcanzar el éxito- nos desvíe
de esos principios prácticos comprobados, porque a la largo ese ego “subido”
nos lleva al fracaso. Si estamos en una categoría con un líder consolidado, y
no ocupamos siquiera el tercer o cuarto puesto de participación de mercado,
creemos un sub-categoría en donde seamos los primeros, creemos como diría Ch.
Kim y R. Mauborgne nuestro propio océano azul.
¿Cómo va a poner en práctica lo que aprendió, es
decir, una vez leyó y aprendió algo cual es su plan de acción?
Cada
uno de los principios para mi caso personal es un instructivo valioso a tener
en cuenta en todo el proceso de creación de productos, desde su génesis que va
desde la alineación con la estrategia de la compañía, hasta todos los
beneficios adicionales que percibe el cliente al consumir el producto o
servicio. por ejemplo la ley de la percepción me recalca que las características
del producto en sí (aunque sean importantes), son insuficientes en la
percepción que se hace el cliente del mismo; y aunque resulte simple y
congruente de ver en la teoría, en la vida real de ciclo de vida de producto,
en su fase de introducción –dependiendo naturalmente del sector- se pierde de
vista en muchas ocasiones el enfoque para el éxito, gastándose mucho más
recursos en “pequeñeces de diseño” que en lo fundamental, la mente de los
consumidores.